Apareció una boleadora en las raíces de un árbol en el área de Mar Chiquita, fue en el marco de una investigación del biologo Franco Bogel.
La pieza, confeccionada en piedra mediante picado y pulido, con un surco perimetral para su amarre con un tiento de cuero, era utilizada por los pueblos originarios de la región para la caza a larga distancia de fauna mediana y grande, en ambientes abiertos.
Durante el Holoceno medio y tardío (hace 5.000 años antes del presente) estos sitios costeros del litoral marítimo pampeano fueron habitados por poblaciones de cazadores-recolectores del interior que se establecieron en lugares con agua potable, afloramientos rocosos o restingas para explotar los rodados costeros y los lobos marinos, interactuando con distintos ambientes a lo largo del año.

En esa zona se realizaron prospecciones y excavaciones arqueológicas a principios de la década del ‘90. La abundancia de recursos como grandes espejos de agua permanente, bañados y lagunas temporarias, además de los recursos faunísticos y vegetales, la cercanía de la Laguna Mar Chiquita, la presencia de montes de Tala, la disponibilidad de arcilla y rodados costeros, pueden haber jugado un papel importante en la localización de los asentamientos de los pueblos originarios.
Los campamentos que establecieron estas comunidades fueron abastecidos con importantes volúmenes de rocas transportadas desde las sierras y, en menor medida, con rodados costeros. Desde estos sitios residenciales se explotaron los recursos líticos y faunísticos de las zonas de playa y de dunas generando los talleres de la faja de médanos.

